El dinero y su cerebro


Cómo la nueva ciencia de la neuroeconomía lo puede ayudar a hacer dinero

Demasiada confianza Ciertas investigaciones revelan que las personas confían en sus capacidades mucho más de lo que deberían. Además, suelen exagerar el éxito y minimizar el fracaso. Por otra parte, la gente suele confiar en lo familiar.

Asimismo, los seres humanos son susceptibles a caer en la ilusión del control. Ciertos estudios neurológicos indican que la gente se siente más cómoda cuando siente que tiene el control, incluso cuando este tiene poco sentido. La gente suele sentirse más cómoda cuando elige por sí misma algo al azar que cuando otra persona elige al azar por ella. Aunque no existe diferencia en los resultados o en las probabilidades matemáticas de dos elecciones al azar, la gente suele preferir su propia elección.

La familiaridad, la confianza y la ilusión de control pueden confundir a los inversionistas. Para evitar problemas, admita que no sabe algunas cosas. Siga el ejemplo de Warren Buffett de ignorar las propuestas de inversión que no entienda.

Reduzca sus expectativas de ganancias financieras y aumente su cálculo de probables pérdidas para minimizar los riesgos de tomar decisiones con demasiada confianza.

Vaya más allá de las acciones de su empleador. La diversificación es la mejor protección contra los desastres del mercado. No compre una acción sólo porque conoce el producto de la compañía. Sea realista. No se engañe. Tome en cuenta los resultados de otras personas. ¿Puede esperar el doble o triple que el común de los inversionistas? Haga sus análisis en casa. Piense como un niño de cuatro años: pregunte siempre el por qué. Luego, pregunte de nuevo por qué una y otra vez. Lleve un diario de sus inversiones o determine si sus resultados tienen relación con sus emociones. El diario le permitirá aprender de sus errores. Después de todo, usted pagó por los mismos.

Riesgo y arrepentimiento Las personas que fundamentan sus inversiones sobre la que suponen es su “tolerancia al riesgo”, pueden equivocarse por tres razones:

1.- Mucha gente no sabe en realidad cuánto riesgo puede tolerar; así que, cuando hay problemas, salen corriendo en el peor momento.

2.- La tolerancia al riesgo no es constante. Puede variar con el tiempo y dependiendo de la actividad.

3.- El modo de presentar o describir un riesgo puede llevar a la gente a percibirlo como más o menos grave: 90% de probabilidad de tener éxito es el reverso de 10% de probabalidad de fracasar. No obstante, las actitudes que surgen de una propuesta que hace hincapié en el éxito serán diferentes de las que surgen de una propuesta que ofrece una probabilidad de fracaso de 1 sobre 10.

Nuestra percepción del riesgo viene afectada por lo que otras personas piensan, sienten o dicen. La información es contagiosa, así como los sentimientos de premiación y riesgo. Además, el arrepentimiento es un riesgo. Es posible que alguien que haya logrado un retorno de 10% sobre el capital esté satisfecho hasta que encuentre a alguien que ha logrado 30%. Para controlar nuestra actitud hacia el riesgo:

1. Tómese el tiempo de revisar sus decisiones: no actúen impulsivamente sobre la base de su percepción del riesgo porque hay muchos factores que pueden cambiar.

2. Sea su propio asesor: antes de tomar una decisión definitiva, pregúntese si le recomendaría a alguien lo que va a hacer. Si no lo recomendaría, entonces, ¿por qué lo va a hacer usted?

3. Estudie suficiente historia financiera para que esté preparado para los altibajos.

4. Cuando el gentío esté corriendo desesperado por la caída de los precios, espere antes de actuar: recuerde, la caída de los precios hace que las inversiones sean menos riesgosas.

5. Escriba una “declaración de inversión”: establezca los objetivos y reglas que seguirá para invertir.

6. Busque un abogado del diablo: para discutir sus suposiciones y trate de refutar los argumentos a favor de una inversión.

7. Conózcase a sí mismo: y cómo reacciona ante el riesgo en diversas circunstancias.

No entre en pánico Ciertos estudios sobre el miedo han revelado que este es contagioso. La amígdala, una región del cerebro asociada con el temor, se activa ante ciertas expresiones faciales, posturas del cuerpo y palabras que expresan miedo o amenaza. La idea de perder dinero produce miedo. La incertidumbre también puede generar temor y hace que la gente se comporte irracionalmente. Para lidiar con los miedos ligados a la inversión, trate de describir con sus propias palabras lo que está sucediendo. Respire hondo y sepárese del gentío.

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