Hazte Millonario desde Casa


La internet ha logrado democratizar los grandes mercados bursátiles. Ahora, desde un teléfono móvil o desde nuestra propia casa, convertirnos en especuladores bursátiles está al alcance de todos.

Manos a la obra

Las instituciones financieras, bancos, cajas y otros operadores, ofrecen ya a sus clientes la posibilidad de comprar y vender “online” en tiempo real, los valores cotizados en las bolsas internacionales.

Pero además, ya no es necesario ni la computadora. Desde un teléfono móvil podemos también adquirir acciones. La seguridad de las transacciones se logra mediante la utilización de diversas claves de acceso.

Para participar no se exige una cantidad mínima de inversión, si bien, tendremos que tener en cuenta las comisiones que, por norma general además, son más bajas que las que se pagan en la banca telefónica y las que nos cobran de manera directa en las sucursales.

Listos para invertir

La operación de entrada en la Bolsa es bien sencilla. Si lo hacemos desde nuestra computadora porque estamos en casa, en la pantalla aparecerá la cotización de los valores en tiempo real.

Hay que tener en cuenta que, dependiendo del operador y de la Bolsa a la que accedamos, puede haber un desfase de no más de 20 minutos.

Elegimos el valor que más nos interese y lo compramos al instante, al precio que esté cotizando. Los expertos aconsejan que fijemos un precio de compra. En este caso deberemos esperar a que el valor alcance dicho precio.

Pero no se trata únicamente de comprar de forma instantánea. Podemos, de igual modo, vender nuestros valores con la misma facilidad que los hemos adquirido. Esta operativa está disponible tanto en América como en Europa.

Así, por ejemplo, se puede comprar mil acciones de una empresa por la mañana, a la hora de apertura del mercado bursátil local, y vender esas mismas acciones minutos después.

La operación de entrada en la Bolsa es bien sencilla. Si lo hacemos desde nuestra computadora porque estamos en casa, en la pantalla aparecerá la cotización de los valores en tiempo real.

Eso sí, tenemos que adquirir las acciones a un precio más bajo del que las vendamos. Lógicamente ahí reside nuestro beneficio. Tampoco estamos obligados a vender en esa jornada y podemos esperar tiempos mejores. Mientras tanto, recibiremos periódicamente un dividendo por nuestras acciones de forma periódica.

La rentabilidad, vía dividendo, es muy variable, pero puede alcanzar de media un 2 o 3 por ciento. A esta rentabilidad deberemos añadir o disminuir la revalorización o pérdida de la cotización del valor.

Los índices de las principales bolsas mundiales siempre se suelen revalorizar a lo largo del ejercicio anual.

Hay que tener en cuenta que las cotizaciones de los valores están continuamente variando. Suben, pero también pueden bajar. En una misma jornada bursátil un determinado valor puede sufrir grandes oscilaciones en su cotización.

Estas oscilaciones en la cotización se denominan volatilidad, y pueden variar hasta en un 20 por ciento diario en momentos especialmente álgidos, motivados por noticias del ámbito económico o político, de especial importancia o gravedad.

Esta misma operación que acabamos de describir la podemos llevar a cabo tantas veces al día como podamos o queramos.

Es decir, podemos estar comprando y vendiendo continuamente a lo largo de la jornada, hasta la hora límite -que va en función de los países en los que hacemos la operación- para dar órdenes de compraventa en la bolsa que estemos operando.

Pero nuestra jornada no ha terminado. Es más, puede durar las veinticuatro horas del día. La operativa descrita la podemos llevar a cabo en la bolsa de Nueva York y en la de Tokio, por ejemplo.

Así, podemos empezar a operar en Nueva York a partir de su apertura y, cuando ha cerrado, por el tema horario, comenzar a operar en la bolsa de Tokio durante toda la noche.

La rentabilidad, vía dividendo, es muy variable, pero puede alcanzar de media un 2 o 3 por ciento. A esta rentabilidad deberemos añadir o disminuir la revalorización o pérdida de la cotización del valor.

Las instituciones financieras nos aportan todo tipo de medios tecnológicos para invertir de una forma sencilla y ya sólo resta que tengamos liquidez suficiente para invertir.

Finalmente, no podemos olvidar que la bolsa sube pero también baja. Podemos perder dinero.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores de España aconseja a los inversores que analicen sus circunstancias económicas y personales y da algunos consejos:

  • Cuánto dinero puedes dedicar a la inversión
  • Durante cuánto tiempo piensas mantenerla
  • Qué liquidez vas a exigirle al producto
  • El riesgo que estás dispuesto a asumir, en función de los rendimientos deseados

Así, por ejemplo, los grandes valores no siempre son los más rentables en el corto plazo pero sí en el largo plazo, sus variaciones de valor son menos bruscas, además siempre gozan de liquidez.

La bolsa no es un casino. Se precisa información y es aconsejable recurrir al asesoramiento de los expertos de las diversas instituciones financieras.

Hay que tener en cuenta que las cotizaciones de los valores están continuamente variando. Suben, pero también pueden bajar. En una misma jornada bursátil un determinado valor puede sufrir grandes oscilaciones en su cotización.

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